Otros accesos a lo no cotidiano
simplemente para
embellecer lo cotidiano
para iluminarlo
buscándolo de otra manera.
Julio Cortazar (Rayuela. Cap. 7).
Las devoluciones más conmovedoras de los receptores de mis obras han sido de los usuarios de la vajilla que produzco. Muchos de ellos me comentan que sus mañanas son diferentes cuando las inician con recipientes que los conmueven y esto genera una relación trascendental entre el espíritu del creador, su obra y el espectador o receptor.
Esos artefactos empiezan a formar parte de su intimidad, se sostienen entre las manos… apoyando sus labios en el borde… Lavándolos y guardándolos miles de veces, casi a diario, se establece una relación íntima casi personal, unión de familia, de formar parte de la vida.
En el trabajo del artista-ceramista que tornea su propia obra y prepara los materiales con sus propias manos existe una unidad de concepto y ejecución, una coordinación inseparable entre la mano y la personalidad, creador y realizador son uno. Así, la obra del artesano-ceramista se convierte en algo intuitivo y humanista que lo dignifica y su obra tiene propia significación estética, con una sutil impronta de la mano que la trabajó, imprimiendo una alta expresión personal.
El proceso de producción de la obra del artesano/artista tiene una vitalidad diferente y que se percibe inmediatamente. Estas cerámicas retienen el latido humano de su realizador, y este a la tierra a la que pertenece, como “su lugar en el mundo”. Cuando las arcillas usadas en el proceso pertenecen al entorno se vuelve a las fuentes primitivas del sentimiento de pertenencia.
Nos dice Soyetsu Yanagi, líder intelectual del movimiento artesanal japonés de hoy: “Para mi, lo más importante es vivir la belleza en todo momento de la vida cotidiana, rodeándola de objetos bellos. Es en este caso, y solo en este caso, cuando el arte popular cobra plenamente su más rico significado, pues son sus productos los que los artesanos realizan para el pueblo. Y desde el momento en que este arte declina, la vida de la nación se aleja de la belleza. Mientras esta, se halle solo en algunos artículos creados por escasos genios, el reino de lo bello estará todavía lejos de ser alcanzado. En Japón, los objetos artesanales se han conservado gracias a la cultura de la ceremonia del té. En su sentido más profundo, cha-mo-yu es una forma de armonizar la vida y la belleza.”
En realidad, lo que Soyetsu Yanagi intenta es rescatar la belleza simple y sobria de los productos cotidianos y generados para el consumo del pueblo japonés, alejados de la extremada suntuosidad de los utensilios imperiales. No la belleza por la belleza, sino la belleza en función con las necesidades inmediatas de la vida.

Paisajes.





